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CRÓNICA

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Entre los guardapolvos blancos, los carteles de colores que exigían mejores condiciones salariales para los docentes, las banderas del gremio UnTER, un megáfono que corría de mano en mano para que cada uno se expresara y los redoblantes que hacían ruido entre el caos de autos que diariamente atraviesa el puente que une Cipolletti y Neuquén, avanzaba una volanteada pacífica. Tan pacífica que hasta pedía permiso.

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En medio de todo eso también se mezclaban integrantes de Gendarmería Nacional y Prefectura Naval Argentina. Escudos, cascos, bastones. Y el gas pimienta en la mano.

Después vino la represión. Cuando los docentes intentaron avanzar por el puente, las fuerzas federales cerraron el paso. Los guardapolvos blancos quedaron frente a los escudos. Las manos que unas horas antes alcanzaban volantes por las ventanillas ahora buscaban taparse la cara del gas pimienta.

 

Habían llegado para pedir salarios que alcanzaran para llegar a fin de mes. Se fueron con los ojos ardiendo.

 

Era 5 de mayo de 2026. El primer día de un paro de 48 horas convocado por UnTER, con el reclamo de reapertura de paritarias, salarios dignos y mejores condiciones en las escuelas.

 

Porque la educación también está en la calle.

Créditos: Unter Río Negro

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